Electrocardiograma para el lúpulo. La empresa checa Prazdroj y sus socios quieren proteger la cerveza checa con sensores instalados directamente en las plantas

Publicado: 21/06/2022 Países relacionados:  Colombia Colombia

En seis explotaciones de la región de Žatec, los expertos están instalando en las plantas unos dispositivos que denominan ECG de lúpulo. Se trata de sensores cuya finalidad -al igual que los ECG para los humanos- es controlar los impulsos eléctricos. Se trata de ver cómo reacciona el lúpulo a los cambios de clima, humedad y nutrientes del suelo.

La República Checa es el tercer productor mundial de lúpulo, después de Estados Unidos y Alemania. Cada año se cultivan aquí unas seis mil toneladas en cinco mil hectáreas. Sin embargo, la producción ha fluctuado considerablemente en los últimos años.

En 2012, por ejemplo, el lúpulo local produjo 4.300 toneladas de lúpulo, pero cuatro años más tarde fueron 7.700 toneladas. Esta diferencia de rendimientos es del 44%, lo que es extremo, pero las fluctuaciones interanuales siguen siendo típicamente de más de mil toneladas, es decir, alrededor de una quinta parte de la cosecha. Esto se debe principalmente a la volatilidad del clima y a la irregularidad de las lluvias.

El ECG del lúpulo está diseñado para ayudar a descubrir cómo se sienten las plantas, qué les falta y cómo mejorar la cosecha. Los datos procedentes directamente del lúpulo pueden combinarse con la información de los sensores del suelo, pero también con las cámaras que ya vigilan el lúpulo o las imágenes por satélite: juntos, servirán de base para una app móvil que podrá combinarlos, evaluarlos con inteligencia artificial y aconsejar a los cultivadores de lúpulo cuándo y cuánto regar,
hasta alcanzar el nivel apropiado para cada lúpulo.

Los sensores están siendo instalados por expertos de la empresa belga 2grow junto con investigadores del Instituto Checo del Lúpulo. Los sensores se han desarrollado principalmente para vigilar la salud de los árboles o arbustos, pero es la primera vez que se utilizan en una planta que no es estable. En el proyecto colaboran Prazdroj, Agritecture, Microsoft y el Instituto del Lúpulo. Se trata de 40 expertos repartidos por tres continentes, desde Singapur a San Francisco, desde Belgrado a Québec.

Los datos recogidos indican claramente cuándo el lúpulo necesita agua y cómo reacciona al microclima de su entorno. Actualmente se están analizando las imágenes satelitales disponibles y esos datos se están integrando en la imagen global del estado de los campos de lúpulo. Esto proporciona a los cultivadores una visión adicional y la capacidad de ampliar la escala más allá de las zonas de lúpulo piloto. Al mismo tiempo, se están estructurando los datos históricos obtenidos, que son uno de los requisitos básicos para predecir dónde y cómo regar.

Elaborado por el equipo de la oficina de CzechTrade en Bogotá. 
Fuente: cc.cz